Este proyecto es muy especial para mí, ya que es el motivo por el que decidí emprender mi carrera en solitario.

Se trata de un conjunto urbano formado por un caserío, una ermita románica, una nave y una segunda edificación; todas ellas localizadas en una finca con vistas despejadas en un entorno muy cuidado y natural.

La actuación es integral, comprendiendo la rehabilitación de las edificaciones y la propuesta de urbanización y paisajismo para que el proyecto tenga un mismo lenguaje y una identidad única.

La edificación principal, el caserío del siglo XVI, consta de una envolvente de mampostería de piedra en muy buen estado de conservación, que será el condicionante de toda la intervención tanto en su interior como en el entorno.

El concepto del proyecto surge de la necesidad de aportar luz al espacio interior, debido a la escasez de la misma por el espesor de sus muros y la disposición de sus huecos. Para ello, se generan dos vacíos de gran escala y amplitud que organizan el espacio y sus usos.

El vacío principal consiste en la apertura espacial de tres alturas, que aloja la zona estancial en planta baja y organiza los recorridos en altura de la vivienda. El vacío secundario ocupa dos alturas y está contrapuesto al principal, creando una zona semi-estancial de mayor privacidad.

A partir del vacío principal surge la transición de los espacios más públicos a los más privados. Esto se consigue generando volúmenes, que se disponen como una matrioska, "uno dentro del otro".

El volumen principal, se caracteriza por ser una caja suspendida en el espacio, blanca y sobria; enfatizando la colonización de un elemento nuevo dentro de ese cascarón existente de piedra. Dentro de éste, se encuentra un segundo volumen que replica las sensaciones espaciales a una escala menor.

La organización de los usos atiende a la disposición de los espacios. Los usos públicos se encuentran en los vacíos y los usos privados se encuentran dentro de los volúmenes.

Toda la materialidad de la vivienda responde a este concepto. La rusticidad de la piedra existente en la envolvente en contraposición a la pureza del volumen blanco suspendido. La mampostería es la protagonista en los espacios públicos, mientras que los espacios privados se caracterizan por su ausencia y la presencia de la madera.

Los elementos que no pertenecen a ninguno de estos dos “mundos” se caracterizan por ser materiales nobles y mantener una misma gama cromática. Predomina el uso del acero negro, el microcemento, el mármol y la madera.

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